viernes, 28 de diciembre de 2012

Roger Federer: alarde de caballero



El juvenis

En los escritos narrativos del siglo XII en Francia se observa que a ciertos hombres de origen noble se los designa como jóvenes (juvenis). Lo más común fue que esta denominación se le asignara a los guerreros en una etapa bien determinada de su existencia. No se relacionaba ello tanto con la edad, sino, por el contrario con su estado. El joven no era ni más ni menos que un adulto que aún no se había casado. Este estrato dentro de los caballeros fue un elemento de inestabilidad dentro de la sociedad medieval, puesto que participaban en distintos espacios de sociabilidad compartida, como los torneos de caballeros, pero que lejos de ser simples ceremonias, causaban discordias muy fuertes. Así, el joven creaba una fuente de preocupación y competencia con los caballeros ya establecidos.


Hace algunas semanas pudimos ver de cerca al indiscutido mejor jugador de la historia del tenis en Buenos Aires disputando dos partidos con el número 1 del tenis nacional. Resulta muy difícil poder escribir algo nuevo sobre Roger Federer ¿Deberíamos enumerar una vez más todos sus récords? ¿Deberíamos mencionar que Federer es el máximo ganador de Grand Slams de la historia del tenis masculino? Me parece innecesario. Ya todos los que disfrutamos de este deporte hemos podido deleitarnos con el juego de Roger durante años.

Ya han pasado más de 10 años desde que el joven Federer hizo su primera gran aparición. Su primer gran logro en estos contemporáneos torneos de caballeros no fue ni más ni menos que en Wimbledon en el año 2001, cuando derrotó a su referente Pete Sampras en ronda de 16 en un largo partido a 5 sets. Federer con tan sólo 20 años vencía al entonces indiscutido rey de Wimbledon campeón 4 veces consecutivas desde 1997 al 2000 (más los tres campeonatos anteriores: 1993, 1994 y 1995).
El punto de partido: una derecha ganadora de Federer lo hace desplomar al joven de pelo largo.

Roger Federer y Pete Sampras. Wimbledon 2001


El joven caballero lograba establecerse. Si bien perdería en la siguiente ronda de cuartos de final con el local Tim Henman, dos años más tarde comenzaría una racha ganadora que lo han convertido en lo que hoy es Roger Federer.

El desafío más importante de un caballero no es dejar de ser un joven, desafío ya bastante complejo, sino es lograr mantenerse en el estrato de caballeros año tras año.

El alarde

El lenguaje cambia con el paso de los años como casi todas las cosas. Hay palabras, como alardear que hoy, generalmente, la consideramos con una connotación negativa y sin embargo, cuando surgieron eran altamente positivas.
En la Edad Media, el alarde era una ceremonia que se realizaba una vez al año y era obligatoria para todos los caballeros. En ella se procedía a una requisa del caballo, de la armadura y del armamento. Debido al gran costo que implicaba mantener estas condiciones muchos caballeros perdían en los alardes su condición. De ahí surge nuestro término de alardear (ostentar) que es tan diferente a su acepción medieval: ser capaz de mostrar año tras año que puedo pertenecer al estrato de caballeros.



Hemos visto muchas veces jóvenes que causan problemas a los ya consolidados caballeros. Lo hemos visto este mismo año en Roland Garros cuando el belga David Goffin jugó de igual a igual ante Roger Federer. El partido fue para Roger. En la entrevista posterior al partido Goffin aseguró tener su habitación empapelada con afiches de Federer. 

Roger Federer y David Goffin. Roland Garros 2012.

Lo que convirtió a Roger Federer en todo lo que es hoy no es justamente haber entrado en la elite del tenis, sino el haber rendido cuenta de ello año tras año. Parece inimaginable que este caballero alardea su clase de tenis hace más de diez años, que continúa siendo hoy número 2 del mundo a pocos puntos del primero.

Además de por sus logros deportivos, Roger es reconocido por su actitud dentro de la cancha, por su calma, por su revés a una mano, por la sencillez y perfección de sus movimientos. Parecería que alardear, en el sentido que hoy tenemos de ello, no es compatible con la figura de Federer. No lo asociamos con la ostentación ni con presumir de algo. No obstante, me gusta mucho más la acepción medieval de alardear.

Alardear es casi lo más importante para un tenista. Así es como funciona el ranking ATP, es decir, que para superar el número que tengo, debo superarme a mí mismo. Debo mejorar los resultados del año anterior en los torneos con respecto al nuevo año.

Roger Federer es un verdadero caballero de tenis porque supera año a año la ceremonia tan difícil de superar que es el alarde.

Que bueno fue poder disfrutar viendo a Roger alardeando en la Argentina. Esperemos que se repita pronto.






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