miércoles, 26 de diciembre de 2012

Charo Luchetti sin sentido de lo imposible…


El historiador francés Lucien Febvre se preguntaba cómo pudieron creer en brujas algunos grandes intelectuales de la Europa del Renacimiento ¿Cómo era posible que un autor de la talla de Jean Bodin, por ejemplo, pudiera conciliar la publicación de sus Seis libros de la República con un tratado de demonología? Su respuesta fue que durante el siglo XVI no existía un verdadero sentido de lo imposible…


Charo Luchetti previo al partido BAC - Ciudad. 8 octubre 2012


Argentina vs. Holanda

Rosario, Argentina, 2010. Final Mundial de Hockey Femenino

Tiempo restante para el fin del partido: 3:03 min. Argentina 3 – Holanda 1.

El estadio parece ya festejar el bicampeonato mundial para las Leonas, sin embargo, como ellas siempre lo hacen, el partido finalizará en el minuto cero.
Sólo restan 3 minutos y hay una ventaja de 2 goles. Rosario “Charo” Luchetti se zambulle en el césped sintético anticipando e interceptando el pase que Naomi Van As intentaba conectar con su compañera. Y sólo 3 minutos después Charo Luchetti volverá a zambullirse, pero esta vez sobre sus compañeras, para celebrar esta gran victoria.

Rosario “Charo” Luchetti es una de las jugadoras de BAC y de las Leonas que casi no necesita presentación. Podemos resumir lo que esta jugadora despierta citando unas líneas del reportaje que por radio le realizó el periodista deportivo Gonzalo Bonadeo a Luciana Aymar algunos meses después de la medalla de plata en Londres 2012. Entre risas y bromas, Bonadeo dice: “es muy difícil no ser fan de Charo Luchetti… ¡qué jugadora con qué temperamento!” a lo que la mejor jugadora del mundo de este deporte responde: “Yo soy la fan número uno”.
Sin olvidar que, además, Luis Barrionuevo la ha catalogado como “la mejor jugadora físicamente que ha tenido este Seleccionado”.
Elogios para una jugadora que sin discusión se ha vuelto clave en el seleccionado argentino.


Charo Luchetti previo al partido BAC - Ciudad. 8 octubre 2012


Pasión, garra, corazón son sólo algunas de las cualidades que despierta en los comentaristas televisivos la N° 4 cada vez que toca la bocha.
En este 2012 que ya termina, los elogios han venido de la mano de haber superado en tiempo record su lesión en la rodilla para llegar a jugar lo que para un deportista debe ser una cita sin igual: los juegos olímpicos. Llegar a esta cita ya es histórico, sólo una pequeña elite de atletas de alto rendimiento lo logran. El obtener una medalla reduce aún más el número. Sin embargo, Luchetti, entre otras Leonas, aseguraba ir a buscar la dorada. Quizás la distinción más importante del deporte mundial. La medalla fue finalmente plateada. El hockey femenino de los últimos años continúa garantizando a la Argentina podios olímpicos.

Rosario Luchetti, no sólo es un símbolo de lo que tanto se escribió y se dijo sobre qué es ser una Leona. No sólo en las entrevistas, sino también, y sobre todo, en su desempeño dentro de la cancha Charo Luchetti inviste su temperamento de “siglo XVI”, como me gusta llamarlo: una falta completa de sentido de lo imposible. Una falta necesaria para quienes construyen y buscan día a día un objetivo más alto.

Tantas y a la vez tan pocas cosas hemos escuchado sobre Luchetti. Tal vez sea por la misma característica del hockey en nuestro país. Escuchamos tantas y tan pocas cosas al mismo tiempo. Es por eso, que no puedo finalizar este artículo más que con una cita de la gran escritora inglesa Virginia Woolf:

Una sabia disposición de la naturaleza ha determinado que nuestro espíritu moderno casi pueda prescindir del lenguaje: las expresiones más comunes bastan, ya que ninguna expresión basta; por eso la conversación más vulgar es a menudo la más poética, y la más poética es precisamente la que no se puede escribir. Por esas razones dejemos aquí un gran espacio en blanco, lo que es señal de que el espacio está repleto. (Orlando)


Disfrutemos entonces de Charito Luchetti una vez más:




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